Astrolabio

El astrolabio[1] era un antiguo instrumento astronómico que permite determinar la posición y altura de las estrellas sobre el cielo. La palabra astrolabio procede etimológicamente del griego ἀστρολάβιον,[2] que puede traducirse como «buscador de estrellas».

El astrolabio era usado por los navegantes, astrónomos y científicos en general para localizar los astros y observar su movimiento, para determinar la hora a partir de la latitud o, viceversa, para averiguar la latitud conociendo la hora.[3] También sirve para medir distancias por triangulación.[4]

Los navegantes musulmanes a menudo lo usaban también para calcular el horario de oración y localizar la dirección de La Meca. Durante los siglos XVI a XVIII, fue utilizado como el principal instrumento de navegación marítima, hasta la invención del sextante, en 1750.

Tipología

El astrolabio a lo largo de la historia se ha ido perfeccionando y diversificando. De esta forma, nos encontramos con diversos tipos: el astrolabio planisférico diseñado para el cómputo y representación de las posiciones de los astros en una única latitud, el astrolabio universal (válido para todas las latitudes), el astrolabio de Rojas, el astrolabio islámico, el marinero empleado en la localización de buques y el cuadrante. El astrolabio es un objeto parecido a una brújula (también utilizada para guiar a navegantes).

Historia

Astrolabio persa del siglo XVIII.

Mundo antiguo

En realidad, no se sabe bien quién fue el inventor original, pero un astrolabio temprano fue inventado en la civilización helenística por Apolonio de Perga entre 220 y 150 a. C., a menudo atribuido a Hiparco. El astrolabio era un matrimonio del planisferio y la dioptra, efectivamente una calculadora analógica capaz de resolver varios tipos diferentes de problemas en astronomía. Teón de Alejandría (c.335c.405) escribió un tratado detallado sobre el astrolabio, y Lewis[5] sostiene que Ptolomeo usó un astrolabio para hacer las observaciones astronómicas registradas en el Tetrabiblos. Otra obra del astrónomo y matemático griego Ptolomeo, como el Almagesto, ya describe en el siglo II su construcción. La invención del astrolabio plano a veces se atribuye erróneamente a la hija de Teón, Hipatia (c.350–370; murió 415 d. C.),[6][7][8][9] pero, de hecho, se sabe que ya estuvo en uso al menos 500 años antes de que naciera Hipatia.[7][8][9] La atribución errónea proviene de una mala interpretación de una declaración en una carta escrita por el alumno de Hipatia, Sinesio (c.373c.414),[7][8][9] que menciona que Hipatia le había enseñado cómo construir un astrolabio plano, pero no dice nada sobre que ella misma lo haya inventado.[7][8][9] También sabemos que Hiparco de Nicea ya construía astrolabios antes que Ptolomeo e Hipatia.[cita requerida]

Los astrolabios continuaron en uso en el mundo de habla griega durante todo el período bizantino. Alrededor de 550 d. C., el filósofo cristiano Juan Filópono escribió un tratado sobre el astrolabio en griego, que es el tratado más antiguo existente sobre el instrumento.[10] El obispo mesopotámico Severus Sebokht también escribió un tratado sobre el astrolabio en el idioma siríaco a mediados del siglo VII.[11] Sebokht se refiere al astrolabio como el hecho con latón en la introducción de su tratado, lo que indica que los astrolabios de metal se conocían en el Oriente cristiano mucho antes de que se desarrollaran en el mundo islámico o en el Occidente latino.[12] El astrolabio más antiguo que se conserva en la actualidad fue construido por el astrónomo persa Nastulus hacia el año 927 y se conserva en el Museo nacional de Kuwait. [13]

Los primeros tratados del Renacimiento que trataban de problemas científicos se basaban en obras clásicas anteriores y, a menudo, se ocupaban de las doctrinas ptolemaicas.

En el siglo VIII ya era ampliamente conocido en el mundo islámico.

Edad medieval

Los astrolabios se desarrollaron aún más en el mundo islámico medieval, donde los astrónomos musulmanes introdujeron escalas angulares en el diseño,[14] añadiendo círculos que indican azimuts en el horizonte.[15] Se utilizó ampliamente en todo el mundo musulmán, principalmente como ayuda a la navegación y como forma de encontrar la Qibla, la dirección de la Meca. El matemático del siglo VIII Muhammad al-Fazari es la primera persona a la que se atribuye la construcción del astrolabio en el mundo islámico.[16]

La base matemática fue establecida por el astrónomo musulmán Albatenius en su tratado Kitab az-Zij (c. 920 d. C.), que fue traducido al latín por Platón Tiburtinus (De Motu Stellarum). El astrolabio más antiguo que se conserva está fechado en el AH 315 (927-28 AD). En el mundo islámico, los astrolabios se utilizaban para encontrar las horas de salida del sol y de las estrellas fijas, para ayudar a programar las oraciones matutinas (salat). En el siglo X, al-Sufi describió por primera vez más de 1.000 usos diferentes de un astrolabio, en áreas tan diversas como la astronomía, la astrología, la navegación, la topografía, el cronometraje, la oración, el Salat, la Qibla, etc.[17][18]

El astrolabio esférico fue una variación tanto del astrolabio como de la esfera armilar, inventada durante la Edad Media por astrónomos e inventores del mundo islámico. [19] La descripción más antigua del astrolabio esférico se remonta a Al-Nayrizi (fl. 892-902). En el siglo XII, Sharaf al-Dīn al-Tūsī inventó el astrolabio lineal, a veces llamado "bastón de al-Tusi", que era "una simple varilla de madera con marcas graduadas pero sin miras. Estaba provisto de una plomada y una cuerda doble para realizar mediciones angulares y llevaba un puntero perforado".[20] El astrolabio mecánico de engranajes fue inventado por Abi Bakr de Isfahán en 1235. [21]

El primer astrolabio de metal conocido en Europa occidental es el astrolabio de Destombes, fabricado en latón en el siglo XI en Portugal.[22][23] Los astrolabios de metal evitaban la deformación a la que eran propensos los grandes de madera, lo que permitía la construcción de instrumentos más grandes y, por tanto, más precisos. Los astrolabios de metal eran más pesados que los instrumentos de madera del mismo tamaño, lo que dificultaba su uso en la navegación.[24]

Herman Contractus de la Abadía de Reichenau, examinó el uso del astrolabio en Mensura Astrolai durante el siglo XI.[25] Pedro de Maricourt escribió un tratado sobre la construcción y uso de un astrolabio universal en la última mitad del siglo XIII titulado Nova compositio astrolabii particularis. Los astrolabios universales pueden encontrarse en el Museo de Historia de la Ciencia de Oxford.[26] David A. King, historiador de la instrumentación islámica, describe el astrolobo universal diseñado por Ibn al-Sarraj de Alepo (también conocido como Ahmad bin Abi Bakr; fl. 1328) como "el instrumento astronómico más sofisticado de toda la época medieval y renacentista".[27]

El autor inglés Geoffrey Chaucer (c. 1343-1400) compiló para su hijo Un tratado sobre el astrolabio, basado principalmente en una obra de Messahalla o Ibn al-Saffar. [28][29] La misma fuente fue traducida por el astrónomo y astrólogo francés Pélerin de Prusse y otros. El primer libro impreso sobre el astrolabio fue Composición y uso del astrolabio de Christian de Prachatice, también utilizando a Messahalla, pero relativamente original.

En 1370, el primer tratado indio sobre el astrolabio fue escrito por el astrónomo Jain, titulado Yantrarāja. [30]

Un astrolabio simplificado, conocido como balesilha, era utilizado por los marineros para obtener una lectura precisa de la latitud mientras estaban en el mar. El uso de la balesilha fue promovido por el Príncipe Enrique (1394-1460) mientras navegaba para Portugal. [31]

Descripción

Piezas del astrolabio.

El astrolabio se basa en la proyección estereográfica de la esfera celeste. Consiste, básicamente, en una circunferencia graduada (placa madre o mater) sobre cuyo eje gira una aguja con un punto de mira que se apunta a la estrella elegida. El borde de la madre, o limbo, muestra una escala graduada en grados y a menudo también otra en horas y minutos. En la parte superior, consta de una argolla de la que se suspende el instrumento en posición vertical para realizar las mediciones.

La parte delantera del instrumento, o faz de la mater, es ligeramente cóncava y en ella se insertan otros dos discos. El interno, llamado tímpano, es una placa fija grabada con las coordenadas de la esfera celeste correspondientes a una latitud concreta, incluyendo el cénit, el horizonte, líneas de altitud, acimut, el ecuador celeste, la eclíptica y los trópicos de Cáncer y Capricornio. El externo, llamado araña o red, es giratorio y representa un planisferio transparente con las posiciones del Sol, la Luna y las estrellas más brillantes del lugar. Sobre la araña, una aguja con visor, la regla se apunta al astro buscado. Dirigiéndola al Sol indica, por el lado del observador, la hora local.

La parte trasera de la madre sirve para saber la altura de una torre, la distancia a esa torre y el símbolo del zodiaco que está ocupado por el Sol. Encima de esta parte sólo gira una aguja, la alidada con dos pínulas o visores para las lecturas.

Véase también

Notas y referencias

  1. Menéndez Pidal, Gonzalo (2003). Hacia una nueva imagen del mundo (1 edición). Real Academia de la Historia. p. 234. ISBN 84-259-1245-8.
  2. Real Academia Española. «astrolabio». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Consultado el 25 de febrero de 2019.
  3. Northrup, Cynthia Clark; Bentley, Jerry H.; Eckes Jr., Alfred E. (2015). Encyclopedia of World Trade: From Ancient Times to the Present. Taylor and Francis, 2015. pp. 72. ISBN 9781317471530.
  4. Ridpath, Ian (1999). Diccionario de astronomía. Editorial Complutense. p. 60. ISBN 9788489784703. Consultado el 21 de junio de 2016.
  5. Lewis, 2001.
  6. Michael Deakin (August 3, 1997). "Ockham's Razor: Hypatia of Alexandria". ABC Radio. Retrieved July 10, 2014.
  7. Theodore, Jonathan (2016). The Modern Cultural Myth of the Decline and Fall of the Roman Empire. Manchester, England: Palgrave, Macmillan. p. 183. ISBN 978-1-137-56997-4.
  8. Deakin, Michael A. B. (2007). Hypatia of Alexandria: Mathematician and Martyr. Amherst, New York: Prometheus Books. pp. 102-104. ISBN 978-1-59102-520-7.
  9. Bradley, Michael John (2006). The Birth of Mathematics: Ancient Times to 1300. New York City, New York: Infobase Publishing. p. 63. ISBN 9780816054237.
  10. Las ediciones modernas del tratado de Juan Filópono sobre el astrolabio son De usu astrolabii eiusque constructione libellus (Sobre el uso y la construcción del astrolabio), ed. Heinrich Hase, Bonn: E. Weber, 1839, OCLC 165707441 (o id. Rheinisches Museum für Philologie 6 (1839): 127–71); repr. y traducida al francés por Alain Philippe Segonds, Jean Philopon, traité de l'astrolabe, París: Librairie Alain Brieux, 1981, OCLC 10467740; y traducida al inglés por H.W. Green en R.T. Gunther, The Astrolabes of the World, Vol. 1/2, Oxford, 1932, 18840299M repr. Londres: Holland Press, 1976, 14132393M pp. 61–81.
  11. O'Leary, De Lacy (1948). How Greek Science Passed to the Arabs. Routledge and Kegan Paul. "The most distinguished Syriac scholar of this later period was Severus Sebokht (d. 666–7), Bishop of Kennesrin. [...] In addition to these works [...] he also wrote on astronomical subjects (Brit. Mus. Add. 14538), and composed a treatise on the astronomical instrument known as the astrolabe, which has been edited and published by F. Nau (Paris, 1899)."
    Severus' treatise was translated by Jessie Payne Smith Margoliouth in R.T. Gunther, Astrolabes of the World, Oxford, 1932, pp. 82–103.
  12. Sebokht, Severus. «Description of the astrolabe». Tertullian.org.
  13. https://web.archive.org/web/20111215090942/http://www.scribd.com/doc/24820232/Islamic-Science-An-Instrument-of-Mass-Calculation-Nastulus-Baghdad-900-CA David A. King. Islamic Science - An Instrument of Mass Calculation made by Nastulus en Bagdad ca. 900 (en inglés). Consultado el 13-03-2010.
  14. Ver p. 289 de Martin, L. C. (1923). «Surveying and navigational instruments from the historical standpoint». Transactions of the Optical Society 24 (5). pp. 289-303. Bibcode:1923TrOS...24..289M. ISSN 1475-4878. doi:10.1088/1475-4878/24/5/302.
  15. Berggren, J. Lennart (2007). «Las matemáticas en el Islam medieval». En Victor J.Katz, ed. Las matemáticas de Egipto, Mesopotamia, China, India y el Islam: un libro de consulta. Princeton University Press. p. 519. ISBN 978-0-691-11485-9.
  16. Richard Nelson Frye: Golden Age of Persia. p. 163
  17. Dr. Emily Winterburn (National Maritime Museum), Using an Astrolabe, Fundación para la Ciencia, la Tecnología y la Civilización, 2005.
  18. Lachièz-Rey, Marc; Luminet, Jean-Pierre (2001). Tesoro celestial: De la música de las esferas a la conquista del espacio. Trans. Joe Laredo. Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press. p. 74. ISBN 978-0-521-80040-2.
  19. Savage-Smith, Emilie (1993). «Revistas de libros». Journal of Islamic Studies 4 (2): 296-299. doi:10.1093/jis/4.2.296. «No hay pruebas del origen helenístico del astrolabio esférico, sino que las pruebas disponibles hasta ahora sugieren que puede haber sido un desarrollo temprano pero claramente islámico sin antecedentes griegos. »
  20. O'Connor, John J.; Robertson, Edmund F., «Sharaf al-Din al-Muzaffar al-Tusi» (en inglés), MacTutor History of Mathematics archive, Universidad de Saint Andrews, http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/Biographies/Al-Tusi_Sharaf.html.
  21. Bedini, Silvio A.; Maddison, Francis R. (1966). «Universo mecánico: The Astrarium of Giovanni de' Dondi». Transactions of the American Philosophical Society 56 (5): 1-69. JSTOR 1006002. doi:10.2307/1006002.
  22. «Qantara - 'Carolingian' astrolabe». Qantara-med.org. Consultado el 7 de noviembre de 2013.
  23. Nancy Marie Brown (2010), "The Abacus and the Cross". Página 140. Basic Books. ISBN 978-0-465-00950-3
  24. Boyle, David (2011). Hacia el sol poniente: Columbus, Cabot, Vespucci, and the Race for America. Bloomsbury Publishing USA. p. 253. ISBN 97802779786 |isbn= incorrecto (ayuda)..
  25. Enciclopedia del comercio mundial : desde la antigüedad hasta el presente. Armonk, New York: Northrup, Cynthia Clark. 2015. pp. org/details/encyclopediaofwo0000unse_d8h7/page/72 72. ISBN 978-0765680587. OCLC 889717964.
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  30. Thomas Glick, Steven J. Livesey, Faith Wallis (2005). Medieval Science, Technology, and Medicine: An Encyclopedia. Routledge. p. 464. ISBN 0-415-96930-1.
  31. Northrup, Cynthia Clark, ed. (2015). Enciclopedia del comercio mundial : desde la antigüedad hasta el presente. Armonk, New York: [Enhanced Credo edition]. pp. org/details/encyclopediaofwo0000unse_d8h7/page/460 460. ISBN 978-0765680587. OCLC 889717964.

Bibliografía

  • Gunella, Alessandro; Lamprey, John (2007), Stoeffler's Elucidatio (translation of Elucidatio fabricae ususque astrolabii into English), John Lamprey.
  • King, D. A (1981), «The Origin of the Astrolabe According to the Medieval Islamic Sources», Journal for the History of Arabic Science 5: 43-83.
  • Laird, Edgar (1997), «Astrolabes and the Construction of Time in the Late Middle Ages.», en Carol Poster and Richard Utz, ed., Constructions of Time in the Late Middle Ages (Evanston, Illinois: Northwestern University Press): 51-69.
  • Laird, Edgar; Fischer, Robert, eds. (1995), «Critical edition of Pélerin de Prusse on the Astrolabe (translation of Practique de Astralabe», Medieval & Renaissance Texts & Studies (Binghamton, New York), ISBN 0-86698-132-2.

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